Cultura

Gabriela Ortiz nueva residente del Carnegie Hall

La creadora mexicana llevará a Nueva York un mosaico musical inspirado en el cambio climático

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Un mosaico sonoro inspirado en temas como la violencia, el cambio climático, la frontera y los salones de baile integrará los siete conciertos que la creadora mexicana Gabriela Ortiz (CDMX, 1964) llevará al Carnegie Hall, luego de ser nombrada compositora residente en esta sala de conciertos, etapa que arrancará en octubre próximo y tendrá una duración de un año.

 

Esta comisión incluirá cuatro nuevas obras que serán estrenadas por intérpretes como la violonchelista estadunidense Alisa Weilerstein, la violinista española María Dueñas, el Attacca Quartet y el ensamble vocal Roomful of Teeth.

 

Así como la interpretación de obras emblemáticas como Antrópolis, Altar de muertos y Liquid City.

 

“Para mí es un gran honor recibir este encargo de ser la compositora en residencia durante un año para el Carnegie Hall”, afirma Ortiz en entrevista con Excélsior.

 

“En esta ocasión voy a participar en siete conciertos, de los cuales algunos han sido parte de una curaduría tanto mía como con la gente del Carnegie Hall, y otros han sido invitación (comisiones) que me han hecho”.

 

Su primera colaboración, explica, será en octubre, con un concierto para chelo y orquesta en el que participará Alisa Weilerstein, acompañada de la LA Philharmonic, bajo la batuta de Gustavo Dudamel.

 

La obra llevará por título Dzonot, en alusión a la palabra cenote, en lengua maya. “Tendrá cuatro movimientos y alude a un tema que antes he referido: el cambio climático, así que este concierto para mí es una manera de alzar la voz, porque la verdad me siento muy angustiada con este tema y de lo que se nos viene enfrente si no hacemos algo”, explica.

 

Así que este concierto, lamenta Ortiz, “habla de esa crisis hídrica que está ocurriendo en la Riviera Maya como consecuencia del Tren Maya, sobre todo en el tramo 5, que ha afectado de manera significativa e irreversible a cenotes y ríos subterráneos de la región”, aunque también alude a las afectaciones en la Ciudad de México y en otras partes del mundo, como el Amazonas.

 

Ortiz apunta que, en ese mismo mes, el Carnegie Hall presentará el espectáculo multidisciplinario Can we know the sound of forgiveness? —traducido como ¿Podemos conocer el sonido del perdón?—, inspirado en el cuadro homónimo de James Drake.

 

Este proyecto, estrenado hace unos meses, contó con la colaboración del escritor mexicoamericano Benjamín Alire Sáenz, la curadora Hamidi Leila, el ensamble coral The Crossing, el flautista Alejandro Escuer y la música de Gabriela Ortiz.

 

Después llegará al Carnegie Hall el concierto Liquid City, a cargo del ensamble de percusiones Tambuco, que también interpretará Danza Isorrítimica, de Mario Lavista, Sabe cómo e’, de Leopoldo Novoa y otra pieza de Jorge Camiruaga.

 

“Es un repertorio latinoamericano que me parece único, que a mí me interesa que se conozca y que se lleve a la Gran Manzana, en Nueva York”, asevera Ortiz.

 

Después vendrán las obras nuevas para el ensamble vocal Roomful of Teeth, galardonado con un Grammy, y para el Attacca Quartet, “que integra la nueva generación de cuartetos de cuerdas”, dice Ortiz.

 

Así como un concierto más con el Ensemble Connect y un concierto con The Metropolitan Opera, bajo la batuta de Yannick Nézet-Séguin, que interpretarán Antrópolis, de la creadora mexicana.

 

¿Cómo enfrenta desde el arte el discurso antimigrante que vuelve a imponerse en EU?, se le pregunta a Ortiz. “Lo que te puedo decir es que hay voluntad y que, afortunadamente, no todo Estados Unidos es (Donald) Trump.

 

“Además, el hecho de que un teatro emblemático como el Carnegie Hall me haya invitado como compositora latinoamericana a ser parte de esta curaduría, por un año, te habla de una apertura que, quizá, no habría sucedido antes”, asegura.

 

¿Hay una tendencia de cambio en las artes? “Está sucediendo en la música y en las artes; es palpable y para mí es positivo que se den cuenta de que la inclusión es importante y que debe estar en las agendas de estas instituciones culturales.

 

“Y esto lo está viendo Nueva York, con Dudamel, próximo director artístico de la New York Philharmonic, porque EU es un país de migrantes, multicultural que tiene que atender todas estas voces y todo esto nos habla de una apertura”, concluye.

 

Reflexionan con música del perdón

Sobre la pieza Can we know the sound of forgiveness?, con música de Gabriela Ortiz, a partir de la pintura homónima de gran formato del artista visual James Drake, la compositora mexicana asegura que ésta es una reflexión sobre el ser humano y su relación con el planeta.

 

“Esta propuesta interdisciplinaria habla sobre lo que hemos hecho bien y lo que hemos hecho mal, como las guerras, la destrucción de la naturaleza y el cambio climático; es un espectáculo que aborda temas profundos y de carácter universal sobre los que debemos reflexionar”, expone.

 

Sobre el cuadro del artista visual, Ortiz considera que bien podría definirse como un Miguel Ángel de nuestro tiempo que emerge del renacimiento fronterizo o posmoderno, que bien podría referir la violencia rampante en México, alrededor de feminicidios y desaparecidos.

 

“Es un cuadro profundo y maravilloso. Además, James es un gran artista y este cuadro, que ya es icónico, es la base para este espectáculo que aún trabajamos para adaptarlo al Zankel Hall, que se montará en octubre próximo”, apunta.

 

Excélsior

12//02//2024

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