Fernando Gutiérrez

Fernando Gutiérrez

De barrio en barrio

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Avenida 20 de Noviembre

En los años 30, pasó a ser la principal avenida de la capital. Pero no siempre fue así ese paso directo al Zócalo que permite ver la plaza y la catedral en todo su esplendor. Antes, tuvo que ser demolido un laberinto de callejones, el Portal de las Flores, amén de incontables inmuebles.

Así fue tras el decreto de 1933 que ordenaba alinear las calles de la Diputación, Ocampo y su continuación hasta Chimalpopoca. Era presidente Abelardo L. Rodríguez y Aarón Sáenz, regente del DDF. Se trataba de comenzar a embellecer la ciudad, de irle quitando su rostro semirrural.

Fueron derribadas muchas viviendas. La gente tuvo que emigrar a sitios muy lejanos, como San Angelín. Se quería una avenida de grandes comercios y movimiento, una tímida y muy lejana copia de la Quinta Avenida en Nueva York.

Era desaparecer varias manzanas para abrir ruta hacia Tlalpan, la vía que conducía hacia Acapulco. Y llevaría el nombre de avenida 20 de Noviembre. Fue inaugurada en 1936, en el vigésimo sexto aniversario de la Revolución mexicana.

En el nombre de la modernización se buscaba facilitar la circulación vial y regular el crecimiento urbano. Edificios de carácter histórico fueron derruidos, como la casa del número 88 de la calle de San Jerónimo, donde nació y vivió el protomártir mexicano San Felipe de Jesús, martirizado en el Japón. Por fortuna, se salvó de la piqueta el templo de San Bernardo, aunque sí fue reducido.

Hoy, 20 de Noviembre sigue siendo una bella avenida, sede de los primeros grandes almacenes (Liverpool y Palacio de Hierro) y del Hospital de Jesús, construido por orden de Hernán Cortés, cuyo templo recibió la primera fachada de la antigua catedral y en su interior guarda los restos del conquistador.