La fuente de Chapultepec

La fuente de Chapultepec, la más antigua de la capital, tiene una larga historia: comenzó como un rústico acueducto de cuatro kilómetros que nacía en los manantiales del bosque y dotaba de agua potable a los antiguos mexicanos.

Esa ruta se inició con los mexicas en 1418 y fue remozada por Nezahualcóyotl años después. Su importancia estratégica era tal que Hernán Cortés la reconstruyó con materiales más sólidos y 904 arcos. El conquistador la aprovechó para cortar su suministro a Tenochtitlán cuando desplegó su cerco mortal.

El trayecto del acueducto, del que quedan 20 arcos en avenida Chapultepec, como un lejano recuerdo, llevaba el líquido a tres sitios: Tacubaya, La Merced y a la fuente del Salto del Agua, en la hoy esquina de Arcos de Belén e Izazaga. Era suficiente para abastecer a una ciudad pequeñita.

La fuente de Chapultepec, estilo barroco novohispano, es de cantera y ha sido movida de su lugar original tres veces, acciones que la han deteriorado. Actualmente, una grieta la parte en dos.

Sí, ahora, a pesar de ser monumento histórico, está en ruinas, agrietada y olvidada. Afuera del Metro Chapultepec es un recuerdo de épocas en que el agua abundaba y se desperdiciaba sin pensar en el futuro.

¡Qué tiempos, sobre todo hoy que nos amenaza la sequía mundial!