Alejandra Angers

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Los consejos de Leopa

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Las emociones y el niño

A muchos de nosotros nos tocó una educación en la que se censuraba lo que sentíamos, con frases como: “los niños no lloran, las niñas que lloran no se ven bonitas, deja de hacer berrinche, no te enojes, no pasó nada”, etc. Se anulaba lo que estábamos experimentando y dificultaba el poder identificar, nombrar y reconocer realmente lo que nos sucedía.

De acuerdo con Daniel Goleman, la inteligencia emocional es la capacidad de reconocer las emociones propias y ajenas. La habilidad para comprenderlas y regularlas es dos veces más importante que el coeficiente intelectual o las destrezas técnicas para tener éxito en las diversas esferas de la vida. Además, nos dice que la infancia es una etapa crucial en el aprendizaje, manejo y control de las emociones.

La misión de padres y educadores es guiar y dar herramientas a los niños para que puedan enfrentar la vida de la mejor manera posible.

Ten en cuenta lo siguiente:

• Cada experiencia es una oportunidad para aprender, crecer y seguir adelante

• Será necesario repetir las enseñanzas hasta que el niño logre aprenderlas

• Las reacciones negativas que el niño manifieste ante otra persona, generalmente, no tienen su origen en ella, y es importante no tomarlo de forma personal

• Aceptar los sentimientos y palabras de los niños aun si son dañinos o negativos y enseñarlos a soltarlos sin dirigirlos a alguien más

• Enseñar a los niños que ellos no son responsables de lo que sentimos los adultos. Por ejemplo, decir: “Me siento enojado cuando haces”, en lugar de: “Me haces enojar”

• Seguir la intuición para contener al niño desde tu corazón, si crees que debes abrazarlo, dejarlo solo, acompañarlo, etc.

El grado en el que los padres reconocen, aceptan y expresan las emociones negativas y como apoyan y guían a sus hijos a resolverlas, evita trastornos emocionales, ayuda a que ellos desarrollen su capacidad de autorregularse y habilidades para relacionarse socialmente de manera positiva.