¿Cómo son los fenómenos disociativos?

Dentro del campo de la Psiquiatría existen padecimientos conocidos como “trastornos disociativos”. Tienen en común el hecho de que hay una desconexión entre el sujeto y su medioambiente, sin tener un falso reconocimiento como en los desórdenes psicóticos. La función intelectual, el reconocimiento del entorno y la identidad, se vuelven borrosas y confusas. Por eso mismo, en su clasificación se incluyen los episodios amnésicos, la despersonalización o desrealización y la identidad disociativa.

Los fenómenos amnésicos se caracterizan por la pérdida de un periodo en alguna experiencia. Puede olvidarse por completo, generalmente asociada a momentos traumáticos. Todo un mecanismo de defensa ante lo inaceptable.

Conviene hablar de la fuga disociativa, donde los sujetos, de repente, despiertan en un sitio diferente al último que recuerdan tras cumplir horas o días completos con comportamientos automáticos. Muy parecido a las despedidas de soltero donde el novio aparece en un sitio remoto el día antes de la boda sin saber cómo llegó ahí.

La despersonalización se refiere al momento en el que alguien percibe la sensación de no ser él mismo, a diferencia de la desrealización donde la alteración se comenta alrededor de lo que rodea a la persona y no a su ser.

Cuando se han hecho encuestas en la población, hasta 70 % ha mencionado que en algún momento de la vida han tenido eventos similares. No debe extrañarnos, ya que cuando la ansiedad suele ser muy intensa podemos defendernos de esta forma. El problema viene cuando estas situaciones son desmesuradamente frecuentes y alteran el funcionamiento de los individuos. Entonces se amerita una evaluación neurológica muy completa.

Finalmente, contamos con la personalidad múltiple. Se podría considerar el grado máximo de la capacidad disociativa del ser humano, pero este, por sí solo, merece ser tratado en otra columna.