Conoce qué dice la cienica
Finalmente, está el agua con gas, que puede calmar la ansiedad de beber algo burbujeante sin añadir azúcar. Sin embargo, este tipo no es recomendable para personas con problemas como gastritis, reflujo o colon irritable, ya que el dióxido de carbono puede generar molestias digestivas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que el agua mineral puede ser una fuente complementaria de minerales esenciales, siempre que su consumo se mantenga dentro de límites saludables.
En sus Guidelines for Drinking-water Quality, el organismo advierte que, aunque estos minerales —calcio, magnesio, bicarbonato— son beneficiosos, sus concentraciones deben mantenerse bajo control para no generar efectos secundarios.
Desde Estados Unidos, la Mayo Clinic coincide en que este tipo de agua es segura y útil para la hidratación, siempre y cuando no contenga niveles elevados de sodio.
La institución destaca su aporte de electrolitos y su capacidad para favorecer la digestión, especialmente en personas físicamente activas o con necesidades nutricionales específicas.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) también respalda el consumo de aguas minerales naturales. Eso sí, bajo la condición de que cumplan con estrictos estándares de pureza y estabilidad en su composición.
De hecho, en Europa no se puede comercializar como "agua mineral natural" ningún producto que haya sido modificado químicamente o que no conserve su contenido mineral original.
EXCÉLSIOR
24/05/2025