
El Día Mundial contra la Minería a Cielo Abierto fue instituido desde 2009 y se conmemora cada 22 de julio. Esta fecha surgió por la presión y el triunfo que ejercieron activistas mexicanos y canadienses, integrantes del Frente Opositor contra la Minera San Javier, en Valle de San Luis Potosí, por la destrucción del cerro de San Pedro.
Ese día nos recuerda los graves impactos ambientales que genera esa actividad, aunque nadie puede negar que sea una labor importante e indispensable para satisfacer las crecientes necesidades urbanas y modernas de los 8,400 millones de seres humanos que habitamos el planeta.
Cada nuevo ser humano (en toda su vida) requiere, en promedio, 340.0 kg de zinc (accesorios domésticos, cosméticos), 396.0 kg de plomo (pilas, baterías), 681.0 kg de cobre (cables eléctricos), 1,531.0 kg de aluminio (electrodomésticos, aviones), 14,845.0 kg de mineral de hierro (eléctricos, electrónicos, medios de transporte, utensilios domésticos). Además de minerales no metálicos: 5,110.0 kg de arcillas, 644,680 kg de piedra, arena, grava y cemento (vivienda, carreteras, caminos, equipamiento urbano) y algo que nadie se magina, 13,661.0 kg de sal (cloruro de sodio). Totalizando: 17,793 kg de minerales metálicos y 663,451 kg de minerales no metálicos.
Los métodos de extracción de minerales más usados son la minería subterránea y la de cielo abierto o megaminería (de tajo abierto). Los minerales metálicos se encuentran generalmente a grandes profundidades. Estas tareas generan grandes impactos al ecosistema (destruyen la corteza forestal con pérdidas en la biodiversidad) y, por si fuera poco, realizan un alto consumo de agua y la contaminan. Actualmente, utiliza cianuro de sodio (tóxico). Consumen mucha energía y generan emisiones contaminantes debido al uso de combustibles fósiles.
La minería no debe prohibirse. Lo que deben hacer los tres niveles de gobierno, conjuntamente, es aplicar una nueva regulación minera.
*Carlos Álvarez Flores, presidente de México, Comunicación y Ambiente, A.C.
Experto en gestión de residuos y cambio climático