Alejandra Angers

Alejandra Angers

Los consejos de Leopa

El desarrollo de los hijos no tiene pausa

El cansancio, el estrés, el trabajo y los pendientes del día a día muchas veces nos conducen a hacer lo que nos gusta: ver una serie o una película, continuar leyendo ese libro que nos relaja o seguir escuchando ese pódcast tan interesante; pero justo en ese momento llega tu hijo y te pide que lo cargues, que juegues con él o que te quedes un ratito más a su lado.

Sin embargo, olvidamos que llegará un día en que ese niño que te decía: “¿Jugamos?”, pronto será adolescente, estará de tu tamaño, preferirá pasar más tiempo con sus amigos y, probablemente, ya no buscará aquellos momentos, porque la infancia pasa en un abrir y cerrar de ojos.

La neurociencia ha demostrado la importancia de convivir con nuestros hijos. Cuando buscan nuestra mirada, nos platican, hacen preguntas y reciben una respuesta atenta, se favorecen conexiones neuronales relacionadas con el lenguaje, las habilidades sociales y la regulación emocional.

No necesitamos hacer grandes planes para conectar, dejar el celular a un lado, mirarlo a los ojos y escuchar lo que quiere contarte, ver una película abrazados, tener un juego de mesa, salir a caminar o hacer alguna actividad al aire libre, contarle cómo eras tú a su edad, tus travesuras, a qué jugabas y enseñarle alguno de los entretenimientos que formaron parte de tu infancia. Eso es conexión.

Esos momentos nutren su desarrollo emocional, social y cognitivo, pero hay algo igual de importante: son momentos que construyen nuestra historia con ellos.

No podemos detener el tiempo ni evitar que crezcan, pero sí podemos estar ahí mientras sucede. Abraza, juega, escucha, ríe y disfruta cada etapa de su desarrollo. El tiempo no regresa, y esta versión de tu hijo sólo estará aquí por un tiempo.

 

*Especialista en desarrollo infantil