Alejandra Angers

Alejandra Angers

Los consejos de Leopa

El mejor regalo: la consistencia

El Día del Padre es una oportunidad para reflexionar sobre algo que los hijos necesitan profundamente: la consistencia.

Ser papá o mamá no significa ser perfectos, pero sí intentar ser consistentes. Uno de los errores más comunes en la crianza es vivir entre el “a veces sí” y “a veces no”. Hoy ponemos un límite y mañana lo olvidamos; un día corregimos algo y otro lo dejamos pasar. Aunque parezca algo pequeño, para los hijos esto puede ser muy confuso.

Los niños necesitan saber qué esperar de los adultos que los cuidan. Cuando las reglas cambian dependiendo del humor, el cansancio o las circunstancias, los hijos no logran entender claramente qué está bien y qué no. Esto puede generarles ansiedad, inseguridad y conductas desafiantes.

Ser consistentes no significa ser rígidos ni autoritarios, sino actuar con coherencia. Si enseñamos respeto, debemos hablar con ese atributo, dar el ejemplo. Si decimos que algo tendrá una consecuencia, debemos cumplirla, aunque nos duela. Los límites claros ayudan a desarrollar autocontrol, responsabilidad y tolerancia a la frustración.

En esta fecha del padre hay que reconocer la enorme importancia de la figura paterna en la estabilidad emocional de los hijos. Un papá consistente transmite confianza. Los hijos saben en quién apoyarse. También, que sus decisiones no dependen únicamente del estado de ánimo del momento.

Los hijos no necesitan padres perfectos, sino adultos en quienes puedan confiar.

 

*Especialista en desarrollo infantil