Edilberto Peña

Edilberto Peña

#Psicosalud

Twitter: @Edilberto_pena |

Escuchar, también es una forma de cuidar la salud mental

Cuando alguien nos dice: “No estoy bien”, nuestra reacción automática suele ser intentar arreglarlo: “Échale ganas”, “no pienses tanto”, “todo va a pasar”, “mira el lado bueno”. Lo hacemos con buena intención, pero muchas veces la persona que tenemos enfrente no necesita una solución, sino sólo ser escuchada.

Este 10 de octubre, con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, bien vale recordar algo sencillo: escuchar, también es cuidar.

Cuando una persona atraviesa por la ansiedad, depresión, duelo, estrés o simplemente un momento difícil, sentirse escuchada puede disminuir la sensación de aislamiento. No significa que una conversación sustituya la atención profesional cuando esta es necesaria. Significa que podemos convertirnos en un puente hacia ella.

¿Y cómo se escucha bien?

Primero, dejando hablar. Sin competir con una historia propia: “A mí me pasó algo peor”. Sin minimizar: “No es para tanto”. Y, sobre todo, sin apresurarnos a resolver: “Lo que tienes que hacer es…”.

A veces, funcionan mejor las frases mucho más sencillas: “Te escucho”, “entiendo que esto está siendo difícil”, “¿cómo puedo ayudarte?” o “¿quieres que busquemos ayuda juntos?”.

También hay que aprender a reconocer las señales de alarma. Si alguien habla de que la vida ya no tiene sentido, expresa desesperanza intensa, se aísla repentinamente, abandona sus actividades habituales o menciona hacerse daño, escuchar ya no es suficiente: hay que buscar ayuda profesional cuanto antes.

Cuidar la salud mental no siempre requiere grandes discursos. En ocasiones, comienza con guardar el teléfono, mirar a la persona que tenemos enfrente y regalarle unos minutos de atención genuina.

No necesitamos ser psicólogos ni psiquiatras para escuchar. Debemos entender que, a veces, la mejor manera de ayudar a alguien no es decirle qué hacer, sino hacerle sentir que no está solo.