Fernando Gutiérrez

Fernando Gutiérrez

De barrio en barrio

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La Merced entra a la tercera edad

Desde los tiempos de Huitzilopochtli, el barrio de La Merced estaba destinado a convertirse en el mayor centro de abasto de la población. Hoy, su mercado cumple 69 años, pero las raíces de esta histórica zona remontan mucho más atrás en el tiempo. Nadie pudo cambiar la vocación de este lugar prehispánico, conocido entonces como “Zoquiapan”, uno de los calpullis más grande y antiguo de la imponente Tenochtitlán.

Su nombre actual existe desde finales del siglo XVI (1594), cuando los frailes fundaron el convento de Nuestra Señora de la Merced, uno de los más suntuoso, de estilo mudéjar; desgraciadamente, en gran parte fue demolido por las Leyes de Reforma.

La creación de esta obra se debió al mercedario fray Bartolomé de Olmedo, capellán de la expedición de Hernán Cortés. Los cuatro solares que ocuparía costaron 18 mil pesos (¡de aquellos tiempos!). El bello claustro que ha llegado hasta nuestros días fue construido entre 1676 y 1703, con la ayuda económica del conde de Miravalle.

Los artistas mexicanos Dr. Atl (Gerardo Murillo) y Nahui Olin vivieron en la azotea del ahora exconvento durante la década de 1920.

Como sea, esta zona de la ciudad siempre ha funcionado como un punto clave para la llegada de canoas y trajineras a través de los canales y acequias que conectaban con el sur y oriente del Valle de México. Claro, al principio no existía el mercado como tal. Había bodegas y locales por aquí y por allá donde la población hacía sus compras a precios más bajos.

El mercado de La Merced, en la Ciudad de México, celebra su 69.º aniversario. Fue inaugurado el 23 de septiembre de 1957. Lo diseñó el arquitecto Enrique del Moral y lo puso en funcionamiento Adolfo Ruiz Cortines.

Antes de ello fue el punto donde llegaban productos de España y de la Ruta de la Seda. Hoy, es un complejo de 11 naves y otros mercados unidos, la Nave Mayor, la Nave Menor, el de comidas y el de las flores. Funcionó como el más importante hasta 1980 cuando se abrió la Central de Abasto.

El poeta chileno Pablo Neruda decía: “México está en sus mercados”, refiriéndose a “lugares vivos”, como La Merced, un hervidero humano, con la bendición original de las deidades mexicas.