Entre gimnasios y machismo, “Dinamita” encontró en el boxeo una disciplina para convertir un sueño de infancia en una meta internacional
Para Guadalupe “Dinamita” Torres, el boxeo comenzó en la colonia Morelos de Ciudad de México, en el corazón de Tepito. Entre las vecindades, costales colgados en los bajos puentes y rings de barrio, a los siete años encontró en los guantes una forma de perseguir un sueño.
Lupita creció en una familia vinculada a este deporte: su papá fue boxeador y su tío peleó con el histórico Salvador Sánchez, uno de los máximos exponentes del boxeo mexicano. Ella quiso seguir sus pasos.
“Yo siempre he sido hiperactiva y latosa. Mi papá nunca me dejó boxear hasta que una vez en la escuela me peleé con unos compañeros. En un curso de verano me emocioné y dije: ‘papá, quiero pelear’, y fueron rápido a la farmacia a comprar unas vendas; así fue mi primera pelea, sin entrenar, sin nada”, compartió Lupita “Dinamita” Torres.
Los primeros golpes en Tepito
A partir de ahí, llegaron los entrenamientos. A los 13 años, Lupita “Dinamita” Torres disputó su primer campeonato nacional y pronto se acostumbró a ser una de las pocas mujeres en esos rings.
Lupita recuerda sus primeros combates en gimnasios como el “Cloroformo Tepito Boxing”, donde se enfrentaba a rivales más grandes en edad y tamaño. “La Chaparrita, la Chaparrita”, solían gritarle a manera de apoyo.
“En La Merced empecé a ir bien, bien, cuando tenía 14 años, y me acuerdo mucho de un bajo puente donde sentía el ambiente pesado. Uno con papá pues se siente más protegida, y pues ya, en el Cloroformo, en el Maracaná, en La Merced, donde hubiera boxeo, Lupita ahí andaba”, contó la boxeadora.
20/09/2026